Señor de los Milagros, Cristo traído por las aguas del río, escucha nuestra plegaria confiada en estos momentos de calamidad invernal. Sabemos que atiendes nuestros ruegos y te compadeces de nuestras dificultades y dolencias: mira a tu pueblo que confiado recurre a ti para pedirte la gracia de un tiempo soleado y apacible. Reconocemos nuestros pecados de obra y de omisión. Porque nos hemos preocupado más del progreso material que del cuidado de la naturaleza y la hemos deteriorado con residuos contaminantes y venenosos; hemos talado bosques y dejado secar manantiales de agua; hemos contaminado el aire que respiramos con chimeneas industriales y poco nos preocupa que los ríos y los mares se llenen de basuras plásticas que no se degradan. No hemos sabido aislar las zonas de riesgo para que no se conviertan en caseríos informales y en tragedias anunciadas. Hemos pecado, Señor, y no nos podemos lavar las manos como Pilatos. Todos somos culpables, en mayor o menor medida, del calentamiento global y de los cambios climá que ahora nos tienen postrados e inermes. Pero recurrimos a ti, Señor, porque nos amas y porque quieres lo mejor para nosotros. Danos, te pedimos de todo corazón, la gracia de un buen tiempo. Cesen las lluvias desmedidas, de modo que las poblaciones inundadas regresen a la vida normal, los campos se puedan recuperar para las cosechas y tengamos en las carreteras una viabilidad segura. Mueve los corazones de los industriales para que piensen más en un futuro amigo de la naturaleza y concede a nuestros gobernantes la sabiduría necesaria para cuidar las fuentes de agua y la fortaleza indispensable para impedir asentamientos humanos en zonas de riesgo. Acoge, Señor de los Milagros, esta nuestra plegaria, como tantas veces en los últimos 400 años has respondido positivamente a los ruegos de tu pueblo en rogativa. Danos, Señor, un tiempo soleado y apacible. Danos, Señor, un tiempo soleado y apacible. Amén 🙏🏽
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