RedGage is the best way to earn real money from your photos, videos, blogs, and links.

Uno de los principales miedos cuando terminamos una relación es “nadie me volverá a amar”. ¿Donde escuchaste esa frase por primera vez? ¿De dónde viene ese temor? ¿Qué te hace pensar que alguien más te rechazará? Y si así fuera, ¿qué es lo peor que puede pasar? Es tan poderoso este miedo, que muchas veces nos deja ancladas en relaciones que nos lastiman. ¿Te has quedado en alguna relación por miedo a que nadie más se fijara en ti? Yo no te voy a decir que alguien más se fijará en ti porque no puedo ver el futuro. Pero te puedo decir que tú como cualquier otra persona tienes rasgos de personalidad, fortalezas, capacidades y emociones que te hacen merecedora de amor. Tú mereces que te quieran, que te valoren y te respeten, y si alguien no lo hizo, ya esa persona se lo perdió. Nos han hecho tanto daño al hacernos creer que hay una media naranja o un alma gemela, y nos esforzamos tanto en buscarla, que se nos olvida que quizás la persona con la que estás no sea la idónea. Y te quedas en una relación soportando incomodidades, tolerando tus no negociables y sobrepasando tus propios límites, solo por la remota posibilidad de que alguien más no te quiera, no te escoja o te rechace. El amor es un lugar difícil para estar, tanto que no nos enseñaron a escoger. Solo nos enseñaron a estar, dar y defendernos y así estamos con una armadura y un escudo, dando a manos llenas pero recibiendo lo que sea. Quizás tu miedo a que otro te rechace tenga que ver más con el miedo a cuánto tú dejas pasar, por el miedo a cuánto tú niegas la realidad en la que estás parada, por el miedo a cuánto tú toleras y soportas. ¿Quién quiere abrir la puerta si no hay ningún tipo de vigilancia en un mundo con tanta inseguridad? ¿Quién abre su corazón si luego no va a supervisar que efectivamente se lo cuidan y si no lo cuidas tú misma? Antes de cuestionar a alguien más, cuestiónate a ti. Y recuerda que tus elecciones no son más que un reflejo de algo que en ti habita. La próxima vez que vayas a elegir o hablar de tus relaciones, piensa en tu cuota de responsabilidad. A veces el otro no te rechaza, sino que tú te dejas rechazar.

Thanks. Your rating has been saved.
You've added this content to your favorites.