SIRIO Y así puedo amar entonces las luces que desprende su galaxia, cada una de las lunas que descubro al contemplarle; así de pronto, perdidos en el espacio, no habrá hogar más iluminado que el de nuestros ojos al mirarnos, que el de mi abrazo con el suyo, órbita elíptica, supernova, estallando estrellas nuevas, dejando de tiritar por un instante, cuando su boca cruzando con la mía, cuando mis ojos la encontraron, entendiendo el infinito y para siempre.
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